Misión naval internacional advierte sobre riesgo al tráfico mercante

La Fuerza Marítima Combinada (CMF), que reúne a 47 países, incluyendo a Argentina, está operando con precaución en medio de tensiones crecientes en el Golfo Pérsico. El alto mando decidió que solo el personal esencial permanezca en las oficinas del Comando tras los recientes lanzamientos de misiles iraníes en la zona del Estrecho de Ormuz.

Estos ataques, dirigidos a aliados de Estados Unidos como Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein, han puesto en alerta a uno de los pasajes más estratégicos del mundo. La situación en este punto crítico es muy delicada, considerando el alto volumen de comercio que transita por allí.

Qué es la **Fuerza Marítima Combinada**

La CMF, liderada por la marina de Estados Unidos, tiene la misión de “combatir a los actores no estatales ilícitos en alta mar” y garantizar la seguridad y estabilidad en más de 3,2 millones de millas cuadradas de aguas internacionales. En síntesis, su objetivo es facilitar el libre comercio y hacer frente a actividades ilícitas en áreas clave para el comercio mundial.

Establecida en 2001, esta fuerza se sitúa en un punto neurálgico entre el canal de Suez y el estrecho de Ormuz, donde transitan numerosos buques petroleros. Este pasaje es considerado internacional según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), pero Irán ha puesto en duda su aplicación, utilizando su Ley de Aguas Territoriales de 1993 para justificar acciones unilaterales.

El estrecho es crucial: más del 20% del petróleo y gas licuado del mundo pasa por allí. Bloquear esta ruta no solo violaría el derecho internacional, sino que también podría desencadenar una intervención internacional legítima. A pesar de las tensiones, cerrar el estrecho sería un desafío monumental para Irán, que requeriría una gran presencia militar.

La CMF eleva el riesgo al tránsito marítimo en la zona de conflicto

La CMF ha elevado su evaluación de riesgo a “crítico”, tras tres ataques confirmados a buques mercantes. Muchos puertos de la región se vieron obligados a suspender operaciones, lo que resultó en una caída del 70% en la circulación de navíos. Solo se permite actividad esencial en las oficinas del Comando para garantizar la seguridad de su personal.

La alianza incluye a potencias como Alemania, Australia, Arabia Saudita, Estados Unidos, Francia, Japón y Reino Unido, además de cuatro países latinoamericanos: Brasil, Ecuador, Argentina y el más reciente, Colombia.

La Armada Argentina se integró oficialmente a la CMF en 2024, participando activamente en la seguridad del tránsito marítimo, que es fundamental para la economía global. Aunque la CMF no actúa en conflictos de guerra, sí busca contrarrestar amenazas como la piratería hutí en Yemen, que afecta el comercio en el golfo de Adén.

La decisión de restringir el personal busca resguardar la identidad de la CMF como una organización no alineada y neutral. Es significativo que la fuerza ya había suspendido actividades anteriormente por las tensiones entre Irán e Israel.

Incorporación de la Armada con un oficial al Estado Mayor de la CTF 154

La Armada Argentina se unió formalmente a la CMF en septiembre de 2024, enviando un oficial naval al Estado Mayor de la Fuerza de Tareas 154 (CTF 154). Este oficial rota cada seis meses, y la iniciativa refleja un compromiso del país con la seguridad en rutas marítimas críticas.

Este proceso comenzó durante la gestión de Luis Petri y continúa bajo la dirección del actual ministro, teniente general Carlos Presti. Esta colaboración permite a Argentina alinearse con naciones que se comprometen a proteger accesos críticos y combatir amenazas no convencionales en los océanos.

La primera etapa se centra en acumular experiencia y entrenamiento en misiones navales. En el futuro, es posible que la Armada Argentina despliegue un buque o un avión de exploración para reforzar aún más la seguridad en el tráfico marítimo en la región.

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